¿EVOLUCIONA LA VOLUNTAD DE UN PEQUEÑO?

Por: Vicente Gimeno Bustos

¿Puedo ayudar a desarrollarla ? ¿Tiene que ver con la inteligencia? La mayor o menor comprensión de la voluntad dependerá de la capacidad de escucha de los padres y profesores y y de las oportunidades de desarrollo de la propia voluntad que el niño tenga en sus primeros años.

Los padres y profeses deseamos tener hijos y alumnos voluntariosos y esforzados. Perseverantes y decididos a conseguirás logros. Pero ¿qué hacemos nosotros para ayudar al desarrollo de su voluntad?

Los infantes son constares por naturaleza.

No se dan de repetir las nuevas destrezas a base de repetición. Somos lo adultos los que “tiramos la toalla”. Repetir y repetir acciones aparentemente sin sentido es característico de todo niño en sus primeros años de vida. Así, es capaz de adquirir nuevas habilidades, adaptándose y respondiendo al mundo que le rodea.

Pero no podemos olvidar que estas conductas no dependen de la voluntad.

A partir de los dos años de vida es cuando el niño empieza a mostrar conductas que demuestran una incipiente conciencia de sí mismo.

A partir de entonces podemos empezar a hablar de desarrollo de la voluntad porque el niño empieza a descubrir su individualidad. Y de esa individualidad surge la necesidad de una voluntad directora de la conducta.

El niño comienza a usa el «no» al responder: manifestación del comienza de su personalidad en forma de tozudez.

Conforme el niño comienza el conocimiento de sí mismo y de su entorno, la voluntad está determinada por algo exterior a ella misma y debe encauzarse hacia la autonomía que le permita aplicar su inteligencia a lograr lo mejor para sí mismo en todas las circunstancias.

Entre los 3 y los 6 años el niño renuncia a las actividades que empieza a discriminar como impropias o no convenientes. En esta dinámica de fuerzas internas vitales e inteligentes se debate el niño en estos primeros años.

El uso del lenguaje ayuda al diálogo interno necesario para la puesta en marcha de la voluntad.

El lenguaje, usado por los padres y personas que intervienen en su educación, será el que ha estado dirigiendo su conducta desde el exterior y que debe ir siendo interiorizado hasta el comienzo de la escuela Primaria.

Fundación ICEF GuatemalaComentario